Después de 22 años, familia en #Boyacá despide con dignidad a joven desaparecido.
Después de 22 años, familia en #Boyacá despide con dignidad a joven desaparecido.

Tras más de dos décadas de incertidumbre y dolor, la familia Pesca finalmente pudo darle el último adiós a Arnulfo Pesca, un joven desaparecido en 2004 en el municipio de #Mongua, Boyacá. Su regreso al hogar no fue como lo soñaron, pero sí estuvo marcado por la dignidad, la memoria y el amor que nunca se apagó.
La desaparición de Arnulfo, presenciada por miembros de la comunidad, dejó una herida profunda en su familia, que durante 22 años se negó a olvidarlo. Su hermano, Flover, sostuvo siempre la promesa que lo mantuvo en pie: “Yo te voy a encontrar”. Esa frase, repetida entre lágrimas a lo largo de los años, se convirtió en el motor de una búsqueda incansable.
La entrega digna del cuerpo se realizó en medio de un acto íntimo y simbólico. Desde temprano, familiares y acompañantes se reunieron en la vivienda de Flover, donde levantaron un altar con velas, flores y la única fotografía que conservaban de Arnulfo. Allí, entre recuerdos y silencios, evocaron su vida: un joven fuerte, juicioso, amante de la música llanera, que soñaba con un futuro que le fue arrebatado.
La tragedia de Arnulfo no fue un hecho aislado. Su historia está atravesada por la violencia del conflicto armado. Años antes de su desaparición, su madre fue asesinada, dejando a él y a su hermano al cuidado de su familia extendida. A pesar de ello, crecieron en un entorno de unión y resistencia, aunque marcado por el dolor.
De acuerdo con la investigación forense de la Fiscalía General de la Nación, Arnulfo habría sido ases¡nado el 29 de marzo de 2004, luego de ser llevado por un grupo armado. Su cuerpo fue inhumado en Sogamoso como no identificado, donde permaneció durante años, pese a que su nombre figuraba en registros documentales.
Fue solo hasta 2021 cuando el Grupo de Búsqueda, Identificación y Entrega de Personas Desaparecidas (GRUBE) recuperó el cuerpo. Sin embargo, la identificación no fue posible en ese momento por falta de coincidencias genéticas.
La clave llegó años después, gracias al trabajo de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), que en el marco de su plan regional en el centro de Boyacá logró reconstruir el caso. Una visita al municipio de Mongua permitió identificar a Flover como posible familiar. Tras la toma de una muestra biológica y el cruce de información con bases de datos forenses, se confirmó el parentesco.
El camino, sin embargo, no fue fácil. La familia enfrentó años de abandono institucional, trámites fallidos e incluso engaños. La desconfianza fue una barrera difícil de superar. “Sentíamos que nadie nos escuchaba”, recordó uno de sus familiares.
Aun así, la perseverancia dio frutos. El retorno de Arnulfo no solo representa el cierre de una larga espera, sino también un acto de justicia simbólica para una familia que nunca dejó de buscar.
Hoy, entre lágrimas y recuerdos, la familia Pesca pudo cumplir su promesa: traerlo de vuelta a casa. Su historia se suma a la de miles de víctimas del conflicto armado en Colombia, y reafirma la importancia de no dejar de buscar, de no dejar de recordar.
Fuente: UBPD
