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#ColumnaDeOpinión / “Cadenas de abusos en Colombia”.

Cadenas de abusos en Colombia

#ColumnaDeOpinión / “Cadenas de abusos en Colombia”.
Por: Rafael Enrique López Camargo – Abogado PHD (c) en Derecho.

El abuso se puede considerar como un exceso, extralimitación o atropello a los intereses ajenos. Hablar de abusos en nuestro amado país, ya hizo carrera, especialmente en sectores turismo, comidas y bebidas, pero también en otros campos como vuelos y salarios, donde este fenómeno no deja de ser preocupante y pese a lo reiterativo del accionar, no se conocen sanciones de las autoridades correspondientes que los frene.

Algunos restaurantes y estaderos que se les denomina “finos” vienen cobrando elevados precios por las comidas preparadas y significativo aumento en las bebidas gaseosas y cervezas con incrementos que pasan del 500%, además de hacer casi obligatorio el pago de la propina por el servicio prestado, cuando la naturaleza de este gravamen es voluntaria, pues así lo establece la ley 1935/18 “son el producto de un acto de liberalidad del cliente, que quiere de esta manera gratificar el servicio recibido…y cuya destinación del dinero es exclusiva para las personas involucradas en la cadena de servicios”; al propietario le queda prohibido desponer de ese dinero.

El servicio de transporte aéreo en Colombia también incurre en abusos con el pasajero: sobreventa y cancelación de vuelos sin previo aviso, largas esperas en los aeropuertos, sin justa causa; los productos que venden en el interior de los aviones son demasiados costosos, llegando a cobrar por una bebida cerveza, gaseosa o pasaboca hasta un 600% más de su costo ordinario. Es tan serio el problema que el Congreso de Colombia se encuentra estudiando desde el año anterior un proyecto de ley “para frenar abusos de aerolíneas, exigiendo compensaciones efectivas y derechos claros ante retrasos y sobreventa de vuelos. La norma busca mejorar la calidad del servicio, obligando a publicar derechos del usuario y permitiendo cambios en tiquetes”.

La carrera docente en universidades publicas y los elevados sueldos que algunos docentes ganan, causan un posible detrimento patrimonial a las instituciones; El decreto 1279/02 establece el régimen salarial de los docentes estatales y fija el tope máximo en $23.137.521 para 2026, sin embargo, algunos docentes abusando de la norma en cita ganan más que el presidente de la república. En contraste con las tarifas salariales de las IES públicas, algunas universidades privadas abusando de la posición dominante contratan mediante la modalidad de prestación de servicios “una verdadera relación laboral subordinada “expresamente prohibida por la ley 30/92 y sentencias de la Corte Suprema de Justicia, sala laboral.

El abuso de poder, como un uso indebido o injusto de la autoridad de se ha extendido a diferentes ámbitos o contextos de la cotidianidad: El acoso laboral o sexual de directivos o superiores en la empresas con dependientes de las mismas, con amenaza de despido ante su negación; el ejercicio arbitrario del cargo de gobernantes y políticos que incurren en actos de corrupción administrativa como otra forma de violencia, mediante el apoderamiento de recursos públicos para su propio beneficio o de terceros, a través de asignación o control de contratos estatales a empresas o personas amigas que terminan afectando la salud pública y obras de infraestructura; el abuso de algunos miembros de la autoridad de policía en el desarrollo de funciones especificas del cargo, mediante maltrato físico o amenazas; existe abuso de la información de algunos medios de comunicación masiva en Colombia, con las fake news que se convierten en una forma de manipulación y carencia de objetividad, donde a veces “el análisis crítico escapa al entendimiento”. Es preciso mencionar que en nuestro país existe la ley 1712/14 denominada “Ley de Transparencia de Acceso a la Información pública “que contempla los siguientes criterios que deben cumplir los medios de comunicación: transparencia, Facilitación, celeridad y divulgación proactiva, gratuidad y buena fe. ¡Es hora de parar los abusos en Colombia!

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