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Del Cinismo y otros lastres

Del Cinismo y otros lastres

#ColumnaDeOpinión / “Del Cinismo y otros lastres”.
Por: Rafael Enrique López Camargo – Abogado PHD (c) en Derecho.

Es muy frecuente acudir a los filósofos griegos para ilustrar la opinión y fundamentarla con bases académicas, que nos han dejado muchas enseñanzas. Así que en esta oportunidad se hará referencia a la corriente filosófica del cinismo cuyo padre es Antistenes, destacado discípulo de Aristoteels y este a su vez, secundado por su discípulo Diógenes de Sinope, quien le dio la relevancia y popularidad necesaria en el S IV a.C, aunque tiempos después esta corriente se desdibujara en su concepción y evolucionara al extremo contrario.

Antistenes y Diogenes concibieron esta corriente filosófica como principio y forma de vida, en la cual mereció rechazo lo material, los convencionalismos sociales y las apariencias, más por el contrario se otorgó valor inconmensurable a la libertad y una vida austera, con lo cual se conseguía ser feliz. Mediante el cinismo Diogenes critico severamente a la sociedad ateniense incluidos algunos filósofos de la época como Platón, porque aseguraba que dicha sociedad se manifestaba en ocasiones hipócrita y muy superficial, que acataba normas y valores sin comprenderlas enteramente. Por esta razón Diogenes consideró que el perro como centro de su pensamiento es mas confiable que el ser humano, porque vive donde quiera come lo que quiera y es feliz; la siguiente frase demuestra su amor perruno: “le meneo la cola a los que me dan algo, le ladro a los que no me dan nada y muerdo a los pícaros”.

Al cínico de la época ateniense, le importaban las acciones más que las teorías y razonamientos; consideraba como virtud al esfuerzo de cada persona de vivir conforme a la naturaleza. Estas frases cínicas son muy ilustrativas: “La única forma de irritarse y preocuparse efectivamente es ser un hombre bueno y honesto”, refiriéndose a los aduladores como gente peligrosa, se encuentra la siguiente: “es preferible caer en poder de los cuervos que, de los aduladores, porque los cuervos devoran a los muertos y los aduladores a los vivos”

Con el paso del tiempo el fundamento del cinismo cambio su línea clásica de Antistenes y Diogenes y después de Michel Foucault por otra antagónica, donde el que tiene sin escrúpulos quiere siempre más, maquillando con mentiras y actos indebidos que pretende hacer pasar como verdades, de lo cual se derivan términos como desvergüenza, falsedad, desprecio, desfachatez, impudor e incoherencia entre el dicho y el hecho y en tal sentido lo define la RAE: “desvergüenza en el mentir o en la defensa y practica de acciones o doctrinas vituperables”. Colombia a lo largo de su historia política ha soportado muchos cínicos, que han socavado la legitimidad institucional y truncado el desarrollo social y económico con sus andanzas clientelistas y corruptas.
Los cínicos en los tiempos actuales son personajes que desprecian a la mayoría de las personas, posan de ser sus salvadores como ha sucedido con los que saquearon el sistema de salud y pusieron en riesgo la vida de millones de colombianos por falta de medicamentos y atención médica.

Los cínicos no se avergüenzan de sus actos, se vanaglorian de ellos y pretenden justificarlos con el manto demagógico y la maquiavélica concepción finalmente distorsionada por algunos dirigentes de “el fin justifica los medios” es decir vale todo con el fin de lograr el poder que es lo que hacen la mayoría de los políticos cuando llegan a gobernar, y muy a pesar de ese lastre, encuentran siempre en el camino un sequito de aduladores. Parafraseando a Maquiavelo el político y militar francés Napoleon Bonaparte escribió: “triunfad siempre, no importa cómo, y siempre tendréis razón” que, aplicada al caso colombiano, para desprestigiar al opositor, en estos aciagos momentos de plena campaña política, se utiliza un mar de falsedades.

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