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#ColumnaDeOpinión / “Cadenas de abusos en Colombia”.

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#ColumnaDeOpinión / “Cadenas de abusos en Colombia”.
Por: Rafael Enrique López Camargo – Abogado PHD (c) en Derecho.

Las Vicisitudes de la Democracia.

Hace dos siglos y medio, nació la democracia como sistema de gobierno que ha trascendido a casi todos los países del mundo, cuya génesis esta en Atenas en cabeza del célebre estadista Clístenes quien logró asociarse con el pueblo y el ejército Espartano para derrotar la tiranía de Pisístrato y su hijo Hippias y dar así al pueblo poder y fuerza decisoria en asuntos de gobierno. El propósito de Clístenes consistió en debilitar el poder de la Aristocracia y trasmitirlo al pueblo, realizando reformas que le favorecieran directamente, lo que posteriormente llevó a Pericles a mantenerlas y fortalecerlas durante su exitoso periodo de gobierno.

Montesquieu, definió así la democracia: “Cuando en la Republica, el pueblo en cuerpo tiene la soberna potencia, es la democracia”, a su turno, Norberto Bobbio conceptuó: “Se entiende por democracia el conjunto de reglas que permiten la más amplia y más segura participación de la mayoría de ciudadanos…en las decisiones políticas, o sea en las decisiones que interesan a toda la colectividad” ; para el politólogo polaco Adan Przeworski la democracia es “el único mecanismo por el que el pueblo puede ejercer el poder y la única forma de libertad política factible en nuestro mundo”. Nuestra constitución política de 1991. Precisa en su artículo 1º. Que “Colombia es una república unitaria …democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana…” cuya soberanía descansa en el pueblo del cual emana el poder político. Los inicios de la época republicana de nuestra patria han evolucionado de un sistema se sufragio restringido a uno participativo, aunque resulte ser más un formalismo constitucional que realidad pura.

Muy a pesar de las bondades que el sistema político pudiera traer a la mayoría de la población ateniense, tuvo sus críticos en filósofos como Sócrates quien mostro siempre su desacuerdo con este sistema que permitía gobernar a inexpertos y sin conocimiento, por lo cual precisó al respecto: “Insensatos líderes de la Democracia, que es una forma de gobierno encantadora, llena de variedad y desorden, y que dispensa una especie de igualdad a iguales y desiguales por igual”. Aplicado este inconformismo socrático al caso colombiano se encuentra una gran coincidencia, pues los vaivenes y adversidades que Colombia ha vivido a lo largo de su historia demuestran que este barco no ha sido conducido por virtuosos expertos en la cosa política y con conocimiento del funcionamiento del Estado, los últimos tiempos de distintos gobiernos en Colombia así lo demuestran.

La democracia participativa en Colombia de origen constitucional, se centra en el voto universal del ciudadano apto para ejercerlo y con este hemos elegido a un significativo número de representantes del pueblo que gobiernan en contra del bien común y el interés general, lejos de servir a la comunidad y promover la prosperidad general, así como lo ordena la norma superior, lo hacen para sus propios intereses, tal como se desprende de hechos notorios e innegables de la actual situación social y política, llegando a convertirse en adversarios declarados del pueblo que los eligió. Con dolor de patria, vemos como casi todos los partidos políticos que los ciudadanos escogieron para dirigir los destinos del país, tienen en su filas militantes y directivos investigados por actos de corrupción que han hecho uso espurio de recursos públicos. La democracia permite que gobiernen personas con poca o ninguna preparación en materia política y que el voto del ciudadano no sea libre y programático, sino vendido al mejor postor; la democracia tal como lo advertía Sócrates, es vulnerable a los demagogos; el voto como derecho y deber de obligatorio cumplimiento, no siempre esta destinado a elegir a los mejores y aptos para dirigir un país, esas son algunas vicisitudes de la democracia que no han permitido combatir la desigualdad socioeconómica, contrario al deseo de Clístenes.

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