“El(a) presidente(a) que Colombia necesita (1ª. Parte)”. Por: Rafael Enrique López Camargo – Abogado PHD (c) en Derecho.
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Por: Rafael Enrique López Camargo – Abogado PHD (c) en Derecho.
El proximo domingo 31 de mayo del corriente año, Colombia elegirá primer(a) mandatario(a) de una amalgama de candidatos que se disputan el poder de gobernar el segundo país, más resiliente del continente americano, después de Chile. No se trata de un negacionismo a ultranza, pero nuestro país ha vivido épocas turbulentas en la dinámica socioeconómica, que dejaron gobernantes ineficientes, con una huella imborrable en varias generaciones, que ahora están deseosas de cambios estructurales reales que les permita disfrutar de un desarrollo en todos los niveles.
Colombia necesita y merece un(a) presidente(a) que sea capaz de frenar la caída de la pobreza monetaria, pues de acuerdo con un informe del PNUD para 2025 descendió a 31.8% en comparación con el 2024 que fue del 34.1% menor que la pobreza rural que es cerca del 40% y afirma el organismo internacional que la reducción de la pobreza en Colombia es altamente dependiente de los subsidios y del gasto social contracíclico, es decir, la inversión que hace el gobierno para lograr bienestar en salud, educación y pensiones entre otros, que para este caso benefició a más de un millón de personas. De la pobreza monetaria se deriva la pobreza multidimensional, por esa razón nuestro país necesita un(a) gobernante con capacidad de reducir la pobreza multidimensional de 10% que se registró para 205, según el DANE. Consecuencia de esta situación se presenta en la propiedad de la tierra que en Colombia es bastante desigual; “En el país, la tendencia de la distribución de la tierra indica una fuerte fragmentación de la propiedad de menor tamaño (minifundios y microfundios) y al mismo tiempo una consolidación de la concentración de las fincas grandes en un bajo porcentaje de la población” (Machado, 1998). El 1 % de las fincas más grandes ocupan el 81 % de Colombia, lo que impide desarrollar la vocación agrícola, fundamento de nuestra economía.
La seguridad en el país se ve seriamente comprometida, cuando durante mucho tiempo grupos de personas no han logrado superar la pobreza expuesta. Por eso, se hace menester elegir un(a) gobernante que afronte con decisión esta problemática. Inseguridad y violencia en Colombia es un fenómeno que requiere la mayor atención del gobierno que esta por venir, para evitar que mas personas mueran violentamente; según datos de INDEPAZ, en primer trimestre de 2026 se registraron 3.391 homicidios y según datos de la ONU (Our World in Data) entre 2024 y 2025, el país se ubicó entre los de mayor tasa de homicidios a nivel global, es decir, Colombia ocupa el noveno lugar, con una tasa de 24,9 homicidios por cada 100.000 habitantes. El(a) presidente(a) que Colombia necesita, debe ser un(a) gobernante con carácter que ponga en funcionamiento con mensaje de urgencia una política pública de seguridad ciudadana, y exija la máxima actividad al CONASE, a efectos de acabar con la extorsión y secuestro.
El desempleo en Colombia es otro fenómeno estructural que deberá atender el(a) presidente(a) que Colombia necesita. Para marzo de 2026, la tasa de desocupación del total nacional fue 8,8%, lo que representó una disminución de 0,8 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2025 (9,6%). Nuestro país requiere en la Casa de Nariño un(a) presidente(a) con capacidades gerenciales y liderazgo nacional que abogue por los intereses de la clase trabajadora, reduzca la tasa de informalidad que supera el 50% y cumpla el mandato constitucional consagrado en el artículo 334 que precisa: “el Estado de manera especial intervendrá para dar pleno empleo a los recursos humanos y asegurar de manera progresiva que todas las personas en particular la de menores ingresos tengan acceso efectivo al conjunto de bienes y servicios básicos” lo que significa lograr una verdadera justicia social… (continua)
