El largo camino de estudiar en la ruralidad: niños de Macanal recorren horas para llegar a clase.
El largo camino de estudiar en la ruralidad: niños de Macanal recorren horas para llegar a clase.
Mientras muchos niños recorren pocos minutos para llegar a clases, en las zonas rurales de Macanal hay estudiantes que enfrentan trayectos de hasta hora y media, complejas condiciones geográficas e incluso el cruce de una represa para poder acceder a la educación.
Se trata de 18 estudiantes de las sedes rurales Naranjos, El Limón y Media Estancia, adscritas a la Institución Educativa Técnica Jaime Campos Jácome, quienes diariamente convierten las dificultades en una muestra de perseverancia y esperanza.
Ubicadas en el margen derecho de la represa La Esmeralda, estas sedes rurales representan un reto constante para niños y jóvenes que, sin importar el clima o las condiciones del terreno, emprenden largos recorridos para cumplir con su formación académica.
Según explicó la rectora de la institución, Lyda Hernández, algunos estudiantes deben cruzar la represa en lancha para llegar a la sede principal. Sin embargo, cuando baja el nivel del embalse durante la temporada seca, este transporte deja de operar, obligándolos a tomar rutas alternas mucho más extensas por el sector de Las Juntas.
En medio de este panorama, el Programa de Alimentación Escolar (PAE) AliMente en Grande se ha convertido en un respaldo fundamental para garantizar la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo.
Muchos de ellos salen de casa desde muy temprano, en ocasiones sin haber podido desayunar, por lo que el complemento alimentario entregado en la institución representa más que una ayuda nutricional: es el impulso necesario para afrontar su jornada escolar.
Además del suministro de alimentos balanceados, el programa promueve hábitos de alimentación saludable y fomenta en los estudiantes el valor de aprovechar cada preparación servida, gracias también al trabajo de las manipuladoras de alimentos y al acompañamiento permanente del equipo del PAE.
Pese a las barreras geográficas y climáticas, estos niños y jóvenes continúan soñando con construir un mejor futuro y transformar sus territorios.
Su historia refleja no solo el esfuerzo silencioso de quienes luchan por educarse en la ruralidad, sino también el compromiso de familias, docentes y autoridades que trabajan para que la distancia no se convierta en un obstáculo para el futuro
